Tus fuerzas se agotan y no encuentras solucion a los problemas, esque nadie te entiende, no hay nada que puede alegrarte, es todo tan confuso.
Te enojas con Dios porque las cosas no fueron como pensabas , nada de lo que hallabas perfecto y bueno lo fué.
Y es comprendible , porque el ser humano tiende a alejarse de Dios , por su naturaleza pecaminosa, y al alejarnos , nosotros mismos tornamos la vida mas complicada y dificil.
Trata de nunca alejarte del ser que te dió la vida, que te sustenta cada dia , te da abrigo , de comer , esque el siempre te tiene presente, sólo que tu no lo quieres asimilar, no lo quieres reconocer.
Dios siempre está esperando en tu puerta para que le habras y te abrace fuertemente , jamás te deje y asi te guíes con Él por el resto de tus días.
Jesús vino a morir por ti y por mi en una cruz, para que el pecado que Tu y yo tenemos sea limpiado, por el somos perdonados. Acepta a Jesús en tu vida y jamás lo dejes en el ultimo lugar.
Sabes? Hagamos una prueba. Busca a Dios cada día , en las mañanas y en las noches y donde quiera que estés, Pon toda tu confianza en El y verás que vas a estar mas seguro... con más animo en esta vida ... y te lo digo porque me ocurre a mi. Cada vez que me alejo de El y no oro, y no lo tengo como 1º lugar me agobio, me pongo triste , porque sé que algo falta en mi vida , y El se encarga de hacerme saber que es El lo que me falta.
El me da las fuerzas para seguir adelante, para tomar las mejores decisiones , me ayuda a estar feliz en un mundo infeliz, gracias a El soy feliz, y es una felicidad interior tremenda, no es material, no es exterior...es Santa! es verdadera, es de Dios.
Estas son palabras del capellán pablo millanao en http://porundia.wordpress.com/
¡¡¡Siempre una oportunidad!!!
Jesús ilustró la gracia de Dios de diversas formas. Usó parabolas constantemente para mostrar de manera cercana y comprensible la bondad de Dios para con el hombre. Una de ellas el la del Patrón de la Viña (Mateo 20:1-16).A las 6, 9, 12, 15 y 17 horas del día el patrón salió a buscar obreros para su viña. Con los primeros establece el acuerdo de un denario por la jornada; a los restantes, lo que sea justo. El día transcurre con aparente normalidad. El calor y el trabajo duro (v.12) dejan a los trabajadores cansados, especialmente a los que laboraron desde las 6 de la mañana. El desenlace ya es conocido. Al momento de recibir la paga, los últimos en llegar (los que trabajaron sólo una hora) recibieron un denario. Ya nos podemos imaginar lo que pensaron los de las 6 de la mañana: “Sin duda nos pagará más, proporcionalmente corresponde, hemos trabajado más que ellos…” Grande fue su chasco y desilusión cuando el pago fue el mismo: un denario. Que ese haya sido el acuerdo no les importó, ellos estaban totalmente enfocados en la “injusticia” de lo que acababa de ocurrir. El trabajo que en algun momento les iría a reportar su ganancia y sustento, su ingreso para sustentar a su familia… una bendición para ellos, terminó convirtiéndose en el motivo de su enojo y frustración. No comprendían la lógica del patrón y estaban ofendidos por su generosidad.
Así es la salvación, dijo Jesús. Dios anhela que todos se salven. Sin embargo, también sabe que no todos aceptarán su sacrificio en la cruz, así como no todos los desempleados de esa región fueron a esa plaza aquel día buscando trabajo. Si pudiesemos comparar el día que abarca la parábola con nuestra vida, y cada instancia en donde el patrón buscó más trabajadores con las oportunidades y el tiempo que poseemos… una enseñanza muy valiosa sale a la vista. Dios no está tan preocupado con el tiempo perdido, sino, con una vida malgastada. Algunos han encontrado a Jesús temprano en su vida, y tienen el privilegio de haber pasado más tiempo con el Señor. Por lo mismo, sus vidas se han visto enriquecidas con bendiciones que no siempre se pueden medir, pesar o avaluar monetariamente. Otros lo hayan tarde y logran disfrutar muy poco de su compañía. Pero, independiente de la hora en la que nos encontremos en nuestra vida, si aceptamos la invitación de nuestro Señor, nuestra vida tiene sentido, es plena, pues ha encontrado salvación. La salvación se ofrece por igual a todos; Dios no conoce a hijos de primera o segunda categoría, todos son salvos por igual.
Si piensas que ya es demasiado tarde para conocer a Jesús y darle una oportunidad para trabajar en tu vida… recapacita. Nunca es tarde. Mientras haya aire en tus pulmones, tu corazón lata y tengas vida… ¡¡¡siempre hay una oportunidad!!!
Por otro lado, si llevas tiempo caminando con Jesús ¡¡¡no te confundas!!! No mereces más que
otros, ni eres mejor que ellos. Sigues necesitando la gracia de Dios cada día en tu vida. Si hemos de disfrutar nuestro cristianismo, no lo veamos como trabajo, requisitos u obras, pues eso no nos da derecho al cielo. Lo único que nos abre las puertas del cielo es la cracia de Dios; la misma que salvó a un campeón de la fe como Pablo y a un anónimo ex-ladrón en la cruz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario